viernes, 27 de abril de 2012

Agujeritos de Plata
(Manuel Benítez Carrasco)

Con una pata colgando, despojo de una pedrada, pasó un perro por mi lado.
Un perro de pobre casta, uno de esos, callejeros, pobres de sangre y de estampa.
Nacen en cualquier rincón de perras tristes y flacas, destinados a comer basura de tinaco en tinaco y de casa en casa.
 Son pequeños en su infancia, baloncitos de peluche, tibios borlones de lana, los miman, los acurrucan, los sacan al sol, les cantan …
Y de mayores?, pa’ la calle, porque se les fue la gracia, los dejan a su aventura, a mendigar de casa en casa, sus hambres por los rincones y su sed sobre las charcas…
 
¡Y que tristes ojos tienen! , ¡Qué recóndita mirada!, como si en ella pusieran su dolor a media asta, el recuerdo de sus amos  …
Y  moriran de tristeza, o con la aguja punzante, bajo las llantas de un carro o un veneno fulminante.
Yo lo llamo: – ven, no te hago nada – todo hociquito sarnoso, toda sed, hambre, nostalgia.
 Un perro si se le llama, huele la voz esperando, pan, caricias o pedradas,
no en vano lleva marcado un mal recuerdo en su pata.
 
Lo vuelvo a llamar … , dócil a medias avanza, moviendo el rabo con miedo y atrás las orejas gachas …
Chasco los dedos le digo – ven aquí, no te hago nada, vamos, vamos, ven aquí – … y ¡adiós a la desconfianza!,
 que ya se tiende a mis pies, a tiernos aulliditos habla, ladra ,
para hablar más fuerte, salta, gira, gira, salta, lloran, ríen, ríen lloran, lengua, orejas, ojos, patas
y el rabo es un incansable abanico de palabras …
 
 Es su alegría tan grande que estoy seguro que canta
Alguien le ha dicho – ven aquí, no te hago nada.
Y le nacen de alegría aulliditos como palabras.
Sólo su patita coja, no puede decirme nada
 - ¿que piedra te dejó cojo?, si, si ¡malhaya, malhaya! … el perro me entiende,
 sabe que estoy maldiciendo esa méndiga pedrada, esa pedrada infame que le destrozó la pata;
 y con el rabo me está agradeciendo la lástima.
 
- Pero tú no te preocupes, ya no te faltará nada,
 yo también soy callejero, pero de distintas plazas
 y con mi alma muy trizte, voy de jornada en jornada,
 las piedras que me tiraron, me dejaron coja el alma 
 entre traiciones y tierra, tengo mi pan y mi almohada …
 Vamos pues perrito mío, vamos ¡anda que te anda!,
con nuestra cojera a cuestas con nuestra tristeza en andas;
   
yo por mis calles oscuras, tú por tus calles calladas,
tú la pedrada en el cuerpo, yo la pedrada, en el alma …
 
y cuando mueras amigo, yo te enterraré en mi casa,
bajo un letrero que diga: – aquí yace, un amigo,
un amigo de mi infancia -
 Y en el cielo de los perros, pan tierno y carne mechada,
te regalará el Señor, una muleta de plata – …
Compañeros, si los hay, amigos?, dónde los haya, mi perro y yo por la vida, pan pobre, pero él me acompaña.
Era joven y era viejo, por más que yo lo cuidaba, el tiempo malo pasado lo dejó medio sin alma,
 fueron muchas hambres juntas, mucho peso pa´tres patas.
 
Y una mañana, en el huerto, debajo de mi ventana,
 lo encontré, tendido, frío, como una piedra mojada …
 Como un duro musgo, el pelo con el rocío brillaba.
Ya estaba mi perrito muerto, alli con sus cuatro patas.
Hacia el cielo de los perros, va,  anda que te anda,
con sus orejitas gachas y el hociquito de escarcha …
 
Portero de aquel cielo, San Roque en la puerta estaba, ortopédico de mimos, cirujano de palabras,
 
 Bien surtido de recambios con que curar viejas taras: …
…- Para ti tu rabo de oro, para ti un ojo de ámbar,
tú tus orejas de nieve, tú, tus colmillos de escarcha, tú …
…- y mi perro le reía – , tú, … ¡tu muleta de plata! …
 
 Y al ver por la noche el cielo, contemplo su belleza grata,
No son estrellas, no son luceros..
 
 Es mi lindo perrito que cuando anda, con esa nueva muleta va haciendo …agujeritos de plata …

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