Testamento a mis hijos
Cuando yo me muera,
no dejen que nadie me toque el cerebro, ningún bisturí de un "practicante
internista" podrá practicar conmigo ya muerto; por eso les pido mis queridos
hijos que no me abandonen en ningún momento, no va a pasar nada, yo les aseguro;
no lloren, no tiemblen.
Yo estaré a su lado metido
en la sangre que corre en sus venas, metido en la llama de su pensamiento y en
cada latido de sus corazones, estaré viviendo a cada momento.
Cuando yo me muera, no dejen que nadie me toque el cerebro
porque ahí nacieron ideas primorosas, nacieron ideales, nacieron
ensueños, nacieron las cosas más lindas y hermosas, nacieron señales que
envié a todo el cuerpo, lo mismo a los labios que abrieron mi boca, que a mis
manos tersas que firmes y audaces tomaron el teclado para darle forma a los
programas que emanaban de mi mente loca, pulsaron las teclas que innovaron,
mejoraron y dieron auxilio a mis usuarios que confiaban en mi.
Cuando yo me muera mis hijos del alma, mis criaturas buenas,
cuiden a su madre que la quise tanto; no pierdan el tiempo queriendo
encontrarle disculpa a mis yerros, amé algunas veces, las mismas me amaron, no
tengo más hijos que ustedes; mis hijos que un día de su madre y de nuestro amor
brotaron.
Cuando yo me muera mis hijos de alma, mis criaturas buenas,
sigan su camino… nada los detenga, que no los asuste ni el poder del hombre, ni
el miedo al fracaso; no les dejo nada que pueda aliviarles el hambre un momento,
¿porqué de qué sirve que yo les dejara dinero a raudales, si no les dejo
reforzada el alma y encendido el faro del entendimiento?
Yo les aseguro que todo ese oro que yo les dejara, se iría de sus manos en muy
poco tiempo; …
Nunca se olviden
de esto, el dinero se hizo redondo para que se vaya y regrese.
Yo les dejo hijitos , en sus corazones , sentimientos buenos de
amor y ternura, les dejo el coraje que impulsó mi vida.
Nunca se dejen de nada
y de nadie.
No hagan lo que no quieran
que les hagan, pero no dejen que les hagan, lo que ustedes nunca harían.
Sean como plantas cubiertas
de espinas, que nunca se olviden
del valor del alma, que crezcan tan fuertes cual recias encinas.
Huyan de la vanagloria de la
vida, no se fíen de los aduladores ni de los ostentosos mucho menos de los
presumidos que dicen tener y tener en poco tiempo, solo óiganlos y acuérdense mucho
de esto, los caballos que van cargados con mercadería avanzan con pasos más
lentos.
No se sienten en
la silla de los burlones ni de los escarnecedores, pues ellos son los más
miserables de todas las criaturas.
No fumen pues
quemaran su dinero, no pidan prestado, pues darán a conocer su necesidad, por
eso, si necesidades tienen, quéjense ante ustedes mismos y ante nadie más.
Es mi culpa si
nacieron pobres, pero será la suya si mueren así.
Solo los pobres de
espíritu refugian sus penas en el alcohol o las drogas.
No se apoyen de ningún
grande o famoso, pues me tocó ver muchas estrellas del cielo caer, y quebrarse algunos
bastones en los que la gente confiaba para poderse sostener, si en alguien
desean apoyarse háganlo siempre en Dios.
Sean sabios toda
su vida, y no significa que sepan mucho, significa que se percataron de su
ignorancia y se impusieron a ella sin vanidad ni vanagloria.
También les dejo, mis
dichos y frases más tristes, mis dibujos aquellos de grises ropajes que fueron hechos
en noches obscuras, envueltos en penas, llenos de coraje; testigos callados de
ilusiones rotas, mis canciones más tristes que le canté a mi almohada y bañé
con llanto, mis dichos que fueron como hijos proscritos mis versos como este, y mis consejos que tanto les dije.
En ellos les trazo una ruta, les marco un sendero, ustedes son libres de elegir
su vida, yo sólo les pido que piensen las cosas, que no los sorprenda el primer
impulso, que sean muy sinceros con ustedes mismos, que nunca se humillen por
vil conveniencia, que siempre recuerden que ser uno mismo, estando y haciendo
lo que uno quiere, eso es lo que vale, eso es lo que cuenta, porque hay quien
teniendo vida verdadera, destroza en mentiras su vida sincera.
Si te dices ser
amigo de alguien, siempre debes serlo, los amigos se dan por convicción no por
condición.
Nunca dejen caer
su palabra de honor, que es lo único que se llevarán a la tumba, si empeñas tu
palabra, cúmplela, pues preferible es vivir con la frente en alto que sin
honor.
Por eso mis hijitos , mis ángeles buenos, les dejo el secreto de la paz del
alma: Cuando el amor de una dama llegue a sus corazones, ábranle las puertas,
no pierdan la calma; esperen serenos a que el amor pase
recíbanlo amables como a cualquier gente, conserven serena la cara y la mente; el
amor se pone diversos disfraces, a veces se cubre con túnicas bellas y regios
plumajes la más de las veces se viste con frases que son muy hermosas, más
ustedes hijos indaguen que ocultan tan bellos ropajes
y no se confundan al ver tantas cosas; el amor es uno, sincero y humano
con fallas y aciertos, con mil disparates, pero es verdadero, cuando con
ustedes él va a todas partes, cuando este amor llegue …
También es bueno
que sepan, que no todo lo que brilla es oro, busquen a alguien quien los
quiera, no a alguien a quien querer y tendrán la mitad de su matrimonio
resuelto, las únicas tres personas en un matrimonio son, Tu esposa, Dios y Tu,
no cabe nadie más, si meten a alguien sustituyen a Dios y sin él nunca llegarán
a ningún lado.
No toleren la
traición o la violencia, si una mujer los traiciona o les pega, déjenla, a
ustedes les dolerá un momento pero a ellas les dolerá toda su vida.
Nunca le peguen a
su mujer, ni maltraten a sus niños, pues aquel que violenta a un indefenso es
todo un miserable.
Ustedes decidirán quién
los acompañara a su lado durante su vida, usen corazón, cabeza y pasión,
entreguen su vida para que el amor no tenga pretextos de buscar salida.
Siempre busquen al
amigo que te ofrece la mano cuando los demás se fueron, el que te extiende los
brazos para abrazarte, el que te da su hombro para llorar y el que te reprende
cuando la caguen y nunca lo cambies por un rostro bonito o por quedar bien con
alguien más, amigos se cuentan con los dedos de una mano y les sobraran dedos.
Por último mis
queridos hijos, nunca se aparten de Dios porque al igual que su corazón, de él emana la vida, la
sabiduría, el amor y todo nuestro ser.
No lo culpen por mi
ausencia, pues tuve que ir a darle cuentas de lo que en vida hice por todos
ustedes.
Quiéranse, cuídense y ámense
entre ustedes, porque solo ustedes se querrán tanto como yo lo hice, solos llegaran más rápido, pero juntos llegaran más lejos.
Si un día me extrañaran,
solo cierren sus ojitos y acuérdense de mí, y escucharan mi voz como cimbra en
su corazón, si un día me quieren besar, los besos que den a mis nietos
allá los recibiré y si un besito quieren de mí, pídanselo a su madre de tantos
que yo le di.
Esto es todo hijitos cuanto yo les dejo, éste es mi legado.
Cuando ya la ausencia me mantenga lejos y no esté más a su lado, no me lloren, canten
las canciones y alabanzas que tanto canté y ciérrenme los ojos, pongan
una moneda en mi bolsillo, cuiden de su madre y haganme una oración.
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