jueves, 10 de enero de 2019

Cuando descubrí que era invisible


En esta empresa no hay cuadros y mis recuerdos están hechos una maraña, recuerdo aquellos reconocimientos que colgábamos a la entrada de la oficina, había unos muy bien elaborados diciendo que logré que fuéramos el mejor socio del año.Todos las cosas antiguas se han ido desapareciendo y yo, yo también me fui borrando sin que nadie se diera cuenta, primero me cambiaron de oficina porque la directiva cambió, después me pasaron a otra más pequeña aun acompañado de mis viejas laptops que un día tanto me ayudaron. Ahora estoy sobre el pasillo, mis viejas máquinas dan un mal aspecto al visitante, espero algún día me las cambien, la otra tarde caí en cuenta de que mi voz también había desaparecido, cuando doy alguna idea o comentario, no se toma en cuenta, no me oyen, no me miran, no me invitan.Entonces con mucha nostalgia me retiro a tomar una taza de café la cual  me acompaña desde la mañana hasta la hora en que tiempo de salir.A veces suelto sarcasmos para llamar la atención y vean que aun mis comentarios pueden ser valiosos, pero nadie los escucha, mi voz desapareció. Un viernes nos avisaron que la semana siguiente iniciaban las capacitaciones para el área, me emocioné y me llené de alegría, llegó el lunes y fui el primero en llegar y ayudar a acomodar la sala de curso, me sorprendió mucho que el único nombre que no aparecía en esos cursos era el mío, alomejor se les olvidó, o tal vez porque no era necesaria mi presencia, y así ocurrió curso tras curso, reunión tras reunión y comprendí que me volví invisible. Pero un día llego una persona, su alegría desbordaba por sus poros, una sonrisa, una chispa, una buena vibra y vi que acababa de llegar y también era invisible, no la veían y compartí tiempo en un almuerzo, eso fue maravilloso, descubrí que es alguien muy intelectual, con ánimos y gran fuerza para vivir. Tras varios almuerzos me inyectó nueva fuerza y vi que no había desaparecido, solo estaba polvoso por aquella cueva en la que me metió el sistema. Me inyectó ánimos, fuerza, esperanza y volví a tener luz propia, comencé a tener voz nuevamente y ya no me sentí invisible.Pero un buen día la llevé a conocer la cueva donde me refugiaba y allí mismo me dio un patada y me encerró, no sabía el porqué, nunca supe que le hice, al final comprendí que como los leprosos no me quería más a su lado, el que se junta con invisibles se vuelve invisible.  Comprendí que para algunos amigos me volví invisible. Hoy me di cuenta de algo, el ser invisible tiene sus ventajas. Los invisibles encontramos gente invisible, los invisibles podemos hacer lo que los visibles no pueden, los invisibles tenemos tiempo de crear e innovar mientras los visibles siguen en su monotonía. A los invisibles se les invoca cuando los visibles tienen grandes problemas y debemos ayudar a resolverlos. El visible es envidiado, el invisible no, el visible previene el invisible sorprende. Del visible extrañan su presencia, del invisible resienten su ausencia.

Hoy me quedo aqui, en la invisibilidad, el anonimato, porque lo que no se ve causa mayores estragos dijo Pasteur.

Donde los ocultos sorprenden sin aviso, donde los invisibles estamos en paz.

 De nada sirve que seas visible a todos, si con tus actos eres invisible para Dios.
 Así que prefiero ser visible a Dios e Invisible al mundo.


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